Carmelo-Tadó, un pueblo milenario del Chocó Sitio de Memoria .

En la comunidad de El Carmelo, uno de los pueblos más antiguos del Chocó los mineros que trabajan en el río Pureto y quebradas aledañas, encuentran con mucha frecuencia piedras, objetos líticos, restos de figuras de cerámica, que dan cuenta del poblamiento indígena pre colombino y afro en la región, lo que se constituye en importantes hallazgos arqueológicos, que debiera de ser estudiado por las autoridades culturales, para establecer su importancia. Por desconocimiento muchos de estos hallazgos son abandonados, destruidos por la actividad minera, pero gracias a un trabajo de docentes como Jesús modesto Conrado Barboza, algunos comienzan a ser conservados como objetos curiosos, decorativos. Para el antropólogo chocoano Rafael Perea Chala Aluma, estos objetos deben ser llevados al laboratorio para establecer su antigüedad y por la cantidad de hallazgos estima que puede tratarse de algo más grande importante. " Estas piedras y restos hacen parte del patrimonio arqueológico de el Carmelo Tadó y deberían de ser objeto de un tratamiento técnico y especializado que permita su identificación y valoración sobre el poblamiento ancestral en la zona" . Según la investigación "Carmelo Cuna de Ancestros y Tradiciones", realizada en el 2009 por la Organización Campesina del Alto San Juan Asocasam y liderada por Winston Murillo Peňa, " El hecho de tener algunas hachas de piedra y otros objetos en barros es señal de que aquí hubo una cultura indígena riquísima. El material con el cual fueron hechas, sólo tiene la consistencia del siles que es propio del doma. Que tiene la consistencia de permanecer afilada o amolada por muchos años, siglos o miles de años y no se perfora con el tiempo ni el uso, donde se puede evidenciar la delicadeza y capacidad de trabajar la roca y la diversidad en su forma y tamaño que indica que se elaboran para cada momento o actividad". " La forma pulida como están los materiales encontrados demuestra que fueron elaboradas en el período paleolítico superior en donde a la piedra ya se le daba una forma muy avanzada y estética, es pura roca trabajada. Son grandes yacimientos que la población aún no ha descubierto, minas arqueológicas escondidas, para lo cual requiere de arqueólogos, geólogos, paleontólogos, antropólogos, etnólogo, biólogos, ingenieros en un territorio rico en reliquias pero que no las conoce" concluye el informe, haciendo una invitación a estudiar y conocer este patrimonio, que aflora a la vista. Estos vestigios arqueológicos fueron verificados por los miembros de la Mesa de Cultura del Paro Cívico por la Salvación y Dignidad del Chocó, encabezados por el arquitecto Douglas Cujar Cañadas, el antropólogo Rafael Perea Chala y el investigador Gonzalo Diaz Cañadas, quienes se reunieron el pasado 22 de diciembre con la comunidad, gestores y autoridades culturales del municipio de Tadó ,con el propósito de socializar la idea que han contemplado, de solicitar al Ministerio de Cultura la inclusión del Carmelo como Sitio de Memoria y Tadó sea reconocido como patrimonio cultural afrocolombiano, proyecto que abanderan lideres sociales como Fabio Teolindo Perea Hinestroza. El Carmelo Sitio de Memoria. El Carmelo en Tadó, es un sitio histórico de inmenso valor que nos transporta a una época donde la fiebre del oro moldeó el destino de muchas comunidades. Este antiguo real de minas, fundado en 1533, fue uno de los primeros en tierra firme y se convirtió en un crisol de culturas, donde indígenas, españoles y africanos convergieron en un escenario marcado por la explotación y la resistencia. Abandonado el Real de Minas del Monte Carmelo, por los esclavistas, muchas personas de las que habían llegado de otros territorios como Andágueda, Iró y el Tabor, se quedaron y con ellos las diversas manifestaciones y expresiones culturales de los Africanos esclavizados que habían permanecido en este territorio, hoy sobreviven por la celosa conservación que han hecho sus moradores, que ubican al Corregimiento de Carmelo, como la comunidad que posee mayores expresiones culturales del Departamento del Chocó; de esta manera empezó a formarse la comunidad; ya con trabajos y administración familiar, aumentó la población no solo en el nuevo sitio sino también al margen y cabecera de los ríos Anime, Pureto, Piña y Muerto.