Belleza En El Dolor

Gálatas 4:13 "Como bien saben, la primera vez que les prediqué acerca de las buenas noticias fue debido a una enfermedad." Yo no escogí este camino, ni las noches sin dormir, ni las vueltas de la vida que me hicieron resistir. Pablo iba para otro lado, pero Dios cambió el plan, una enfermedad lo llevó lejos y nació una iglesia allá. Y aunque todo parecía una piedra en el andar, era Dios moviendo piezas que él no podía mirar. Porque el Padre sigue obrando aunque no lo puedas ver. No te preocupes, no te rindas, Dios sigue sentado en Su lugar. Cuando la tormenta ruge fuerte, Él la puede transformar. De las lágrimas hace ríos, del desierto un manantial. Lo que hoy parece una derrota, mañana puede florecer. Oh-oh-oh... Dios hace belleza del dolor. Oh-oh-oh... Dios hace belleza del dolor. Un pintor perdió la vista, otro ya no pudo usar esas manos que creaban las obras que iban a admirar. Pero en medio de la prueba no dejaron de luchar, y encontraron nuevos caminos para seguir y avanzar. Así trabaja nuestro Padre, nunca deja de formar, porque a veces las heridas son la puerta para entrar. Lo que rompe tu rutina puede ser tu bendición. No te preocupes, no te rindas, Dios sigue sentado en Su lugar. Cuando la tormenta ruge fuerte, Él la puede transformar. De las lágrimas hace ríos, del desierto un manantial. Lo que hoy parece una derrota, mañana puede florecer. Oh-oh-oh... Dios hace belleza del dolor. Oh-oh-oh... Dios hace belleza del dolor. La cruz parecía fracaso, pero fue la salvación. La tumba parecía cierre, pero vino resurrección. Si Jesús venció la muerte, ¿qué no podrá hacer también? Con las piezas de tu historia Él hará algo para bien. No te preocupes, no te rindas, Dios sigue sentado en Su lugar. Cuando la tormenta ruge fuerte, Él la puede transformar. De las lágrimas hace ríos, del desierto un manantial. Lo que hoy parece una derrota, mañana puede florecer. Oh-oh-oh... Dios hace belleza del dolor. Oh-oh-oh... Dios hace belleza del dolor. Si la noche está muy larga, si ya no puedes más, confía en Aquel que pinta amaneceres sobre el mar. Porque Dios sigue haciendo milagros sin hacer ruido, y muchas veces la belleza nace justo del quebranto vivido.