Alájar y sus cinco aldeas

Teníamos en mente un reto por delante, el de recorrer el municipio de Alájar, la Peña de Arias Montano y sus cinco aldeas: El Calabacino, El Collado, El Cabezuelo, Los Madroñeros y San Bartolomé. Normalmente muchos senderistas evitan esta última al ser la que más alejada está y además al carecer de núcleo poblacional. El recorrido comenzó hacia el norte para ascender por unos caminos rurales hacia la Peña de Arias Montano, considerada el Balcón de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, un lugar emblemático donde alberga el Santuario de Nuestra Señora Reina de los Ángeles y el cual alberga algunas cuevas. Posteriormente descendimos para atravesar en este orden las siguientes aldeas: El Calabacino: poblada por una comunidad hippie y formada por agrupaciones de casas esparcidas con sus correspondientes huertos. El Collado: compuesta por casas rústicas de gran belleza, muchas de ellas empeladas como casas rurales, y suelos empedrados siguiendo el estilo popular de la zona. Los Cabezuelos: casas rústicas rodeadas de hermosas huertas y rodeada de algunas riberas y barrancos. Sin duda a partir de esta última aldea, comenzaba un tramo de tranquilidad con un entorno natural mágico, sobre todo con el Barranco de la Tejonera Seguimos nuestro camino por un sendero que nos dejaba contemplar los numerosos riscos a nuestra derecha a la vez que escuchábamos el rugir de la rivera de Alájar, que conforme fuimos avanzando descendimos hasta que lo tuvimos más cerca y lo cruzamos. Llegaron kilómetros por una pista forestal donde además cruzamos algunas cancelas que estaban sin candados hasta que llegamos a la siguiente aldea. San Bartolomé: allí encontramos su ermita con una serie de merenderos. Seguimos la pista forestal hasta que llegamos a una zona más frondosa de vegetación a la vez que ascendíamos a la cumbre Perotonera. A partir de ahí el descenso fue un auténtico laberinto repleto de innumerables obstáculos de maleza, zarzas y pinchos que nos entretuvo mucho más de lo esperado. Cuando por fin descendimos de nuevo dimos con una pista forestal que nos condujo a otra asfaltada para después de unos cuantos kilómetros tomar el desvío que nos llevó, ya sin luz natural, a la última aldea a visitar. Los Madroñeros: formada por casas en calles muy cortas, las cuales poseen antiguos hornos donde los propios lugareños cocían el pan. Además hay una ermita. Retomamos nuestro camino para avanzar los últimos kilómetros que nos dejó de nuevo en Alájar.