PARAJE NATURAL DE MARISMAS DEL ODIEL

El olor a salina, a pinos, juncos y romero, orquestado por el canto de las aves acuáticas, que pueblan por miles este paraje, recibe al visitante acogiéndolo en un abrazo que le robará para siempre el corazón. Porque la belleza de la Marisma del Odiel es tal, y su riqueza de vida tan excelsa, que una sola visita le parecerá escasa.