La "Opinología" en "La apología de Sócrates" de Platón

La Apología de Sócrates registra las últimas horas de un hombre que pasó su vida entera haciendo una sola cosa: preguntar. A los poderosos, a los inspirados, a los hábiles. No para humillarlos sino para entender qué sabían de verdad y qué creían saber. Y lo que encontró en todos lados fue lo mismo: el dominio en un área producía en los hombres una certeza que se derramaba sobre todo lo demás. El político que gobernaba bien creía entender la belleza. El poeta que escribía con inspiración creía entender la política. El artesano que dominaba su oficio creía entender el alma.