La Tierra Prometida

La tierra de Canaán, habitada por los descendientes de Canaán, fue la misma que Dios prometió a Abraham para su descendencia. Al llegar a Siquem, Dios confirmó esa promesa, y Abraham respondió edificando altares como señal de fe, adoración y confianza. Este relato nos enseña que Dios revela su voluntad mientras caminamos en obediencia y nos llama a vivir por fe, aun en medio de las dificultades.