Hermandad de la Soledad (Écija)

Real, Muy Ilustre, Antigua y Noble Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora en la Consideración de sus Angustias y Soledad, del Santísimo Cristo de la Paz, del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y del Dulce Nombre de Jesús. • Sede: Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. • Día de Salida: Sábado Santo. • Historia: Fue fundada en 1573, siendo una de las corporaciones más influyentes y antiguas de la localidad. Conocida por su solemnidad, su historia está ligada al Santo Entierro, la nobleza local y el mecenazgo real. De tiempo inmemorial figura en sus desfiles procesionales el Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo, en magnífica urna de carey y plata, obra del sevillano Cristóbal de Yepes realizada en 1711 y en él, la impresio­nante escultura del Cristo Yacente, talla referida al siglo XIV-XV; el culto que al mismo se tributaba movió sin duda a la Hermandad a suplicarle del Prelado de la Archidiócesis, que se concediera a la Hermandad tal título también, a lo que benévolamente accedió. Según testimonio de 1623, esta cofradía era la que tenía el mayor número de hermanos “y es cofradía de gran nombre y mucha devoción e solemnidad, que sale el viernes Santo en la tarde e se celebra con mucha autoridad y pompa”. Ese siglo XVIII debió ser de gran esplendor para la Cofradía porque a él pueden referir­se: los medallones que se conservan con escenas del Vía Crucis y Evangelistas del paso del Santo Sepulcro (Pedro Duque Cornejo), urna de carey, crestería y pináculos con in­crustaciones de plata, con atributos de la Pasión y remates de azucenas, la Cruz del primer trono procesional, también de carey y plata y los graciosos arcángeles, que van al pie de los candelabros del paso de Nuestra Señora, esculturas llenas de candor atribui­bles a escuela de la Roldana. En la misma época pueden situarse la Corona, ráfagas y media luna de plata de la Virgen de la Sole­dad, piezas de excepcional importancia. De esa época se conservan documentos en los que se hace referencia a la realización de distintos trabajos para nuestra Hermandad por parte del insigne escultor Pedro Duque Cornejo. En esta época a caballo entre el siglo XIX y XX la Hermandad le supo imprimir a sus desfiles una solemnidad y lujo extraordi­narios, que atraían a numerosos forasteros que se trasladaban a la ciudad de Écija para contemplar su estación de penitencia. • Quinta Angustia: Las sagradas imágenes del Santísimo Cristo de la Paz, María Santísima de las Angustias, San Juan Evangelista y José de Armiatea fueron gubiadas por Rafael Amadeo Rojas, las imágenes de Cristo y su Santísima Madre procesionaron por pri­mera vez en 2008 y la de San Juan dos años después. Estas imágenes vinieron a sustituir desde ese año al antiguo grupo escultórico que hasta entonces procesionaba la her­mandad. Este grupo formado por Jesús en brazos de su Madre y el discípulo amado es una magnífica obra de hacia 1500 atribuido a Jorge Férnandez Alemán y se completaba con las imágenes de Santa María Magdalena, José de Arimatea y Nicomedo, figuras añadidas al grupo central durante el siglo XVIII. El misterio se completa con la cruz de ma­dera recubierta de carey e incrustaciones y casquetes de plata del siglo XVIII y autor anó­nimo. • Santo Entierro: La figura del Santísimo Cristo es una intere­sante escultura con reminiscencias góticas, de ahí su arcaicismo, y hay que remitir su eje­cución a finales de siglo XIV o comienzos del XV. Es sin lugar a dudas la imagen más anti­gua que procesiona en nuestra ciudad. La figura de Cristo se sitúa en el interior de una magnífica urna de madera recubierta de carey e inscrustaciones de plata. Esta fue rea­lizada en el año 1711 por el sevillano Cristóbal de Yepes, como consta en el pergamino que se encontró en el interior. Las inscrustaciones de plata pueden datarse en torno al año 1734 y fueron labradas por el ecijano Cristóbal de Valenzuela y Carpio. • Virgen de la Soledad: La Sagrada imagen de nuestra Señora de la Soledad procesiona en un paso dorado al es­tilo ecijano. Nuestra Señora es una obra anónima de principios del siglo XVIII, si bien se atri­buye con mucho fundamento a las manos de Pedro Duque Cornejo, del que existe cons­tancia documental de varios trabajos realiza­dos para la Hermandad desde el año 1733. Nuestra Señora se adorna con un magnífico ajuar de plata compuesto por ráfaga, corona y media luna, piezas verdaderamente excep­cionales que fueron ejecutadas por el cordo­bés Damián de Castro en el siglo XVIII.