COMO TOMAR EL CONTROL ABSOLUTO DE NUESTRO DESTINO

El V Congreso Espírita Internacional, celebrado en Barcelona del 1 al 10 de septiembre de 1934, está considerado unánimemente como el evento más multitudinario, organizado e importante en la historia del espiritismo mundial. No fue una simple reunión de creyentes, sino una asamblea internacional de dimensiones colosales que buscaba consolidar el espiritismo como una fuerza científica, filosófica y de transformación social. El evento se desarrolló en un escenario excepcional: la Segunda República Española, un periodo de plena libertad de cultos y de pensamiento que permitió un despliegue institucional sin precedentes. El epicentro de las sesiones principales fue el majestuoso Palacio de la Proyección en Montjuïc, cuyas miles de butacas se llenaron a diario con delegados y asistentes llegados de más de 30 países de Europa y América (con una fortísima representación de naciones como Francia, Reino Unido, Brasil, Argentina y México), todos coordinados bajo el paraguas de la Federación Espírita Internacional (FEI). Lejos de limitarse al misticismo o al fenómeno mediúmnico, el Congreso de Barcelona destacó por su perfil intelectual y social. El programa se dividió en tres grandes pilares: Espiritismo y Ciencia: Se presentaron rigurosos estudios sobre metapsíquica, ectoplasmias y la supervivencia del alma, intentando tender un puente definitivo con la ciencia oficial de la época. Reforma Moral y Social: En una Europa donde ya se respiraban los vientos de los totalitarismos y la pre-guerra, el congreso se convirtió en un faro de pacifismo, defendiendo con fuerza la educación laica, los derechos de las mujeres y la fraternidad universal. Memoria Histórica: Se rindieron emotivos homenajes a los grandes pioneros del movimiento en España, especialmente en el cementerio del Sudoeste, recordando a figuras locales tan queridas como la escritora y activista Amalia Domingo Soler. El V Congreso Espírita Internacional supuso la edad de oro y el canto de cisne del movimiento en España. Apenas dos años después, el estallido de la Guerra Civil en 1936 y la posterior dictadura franquista destruirían las sedes, confiscarían las bibliotecas y sumirían al espiritismo en una dolorosa clandestinidad y persecución. Por ello, el encuentro de Barcelona de 1934 quedó grabado en la historia como el momento cumbre en que el espiritismo demostró su capacidad de convocatoria global y su profundo compromiso con el progreso de la humanidad.