Se quemó mi Correcaminos

Hoy tocó meterle mano al Roadrunner 1969 y ponerle sus headers con mis amigos de Hangar 1 como Dios manda… pero claro, como buen coche viejo, se puso pendejo, dio lata, se calentó el asunto y hasta se incendió. Resultado: sirenas, bomberos, humo, adrenalina y un desmadre digno de película. ¿Valió la pena? Totalmente. Porque ese caos, esa resistencia y ese carácter son justo el encanto de los coches clásicos. No son electrodomésticos con ruedas, son bestias con alma. No te pierdas este video, neta es oro puro: uno de los muscle cars más legendarios de la historia, viviendo su drama en tiempo real en La Guarida del Monstruo. 🔥🏁