PARASHÁ DEVARIM — 3ª ALIYÁ

Este comentario sobre la tercera aliyá de Devarim explica que el fracaso de Israel al no entrar en la tierra prometida no fue un problema de fuerza militar, sino una profunda crisis teológica de incredulidad. A pesar de reconocer que la tierra era buena, el pueblo permitió que el miedo distorsionara su percepción de Dios, llegando al extremo de interpretar los actos de salvación divina como si fueran muestras de odio. El texto resalta que la verdadera fe no depende de la ausencia de peligros ni de la acumulación de evidencias, sino de una confianza inquebrantable en el carácter de Adonay por encima de cualquier temor circunstancial. En última instancia, la fuente advierte que la desconfianza transforma la bendición en juicio, subrayando que la herencia de las promesas divinas solo pertenece a quienes deciden interpretar su realidad desde la fidelidad de Dios y no desde sus propias inseguridades.