17 - Isaías 6:5-7 // Soy inmundo

17 - Isaías 6:5-7 // Soy inmundo ¿Qué tan malo eres? ¿Mereces el infierno? En el capítulo anterior de la visión de Isaías (vv. 1-4), el profeta contempló la gloria inefable del Señor: el trono excelso, los serafines proclamando la santidad trina de Dios, y los umbrales del templo temblando ante su presencia. Aquella visión no era un espectáculo para el deleite del alma piadosa. Era el fuego purísimo de la santidad divina irrumpiendo en la realidad del hombre. Ahora, en los versículos 5 al 7, la escena se transforma: la atención se desplaza del trono glorioso al corazón quebrantado del profeta. Y lo que encontramos es una de las confesiones más crudas, más honestas y más teológicamente ricas de toda la Escritura. No es una confesión calculada ni performativa. Es el grito inevitable de una criatura pecaminosa que ha sido confrontada con la santidad absoluta del Creador. Esta mañana, hermanos, la Palabra de Dios nos confronta con tres realidades que no podemos evadir: 01. —la devastación que produce la santidad de Dios sobre la conciencia del pecador; 02. —la profundidad de nuestra corrupción total ante ese Dios santo; y 03. —la gracia soberana e inmerecida mediante la cual Él mismo toma la iniciativa de purificarnos. Que el Espíritu Santo abra nuestros ojos y ablande nuestros corazones. IDEA CENTRAL DEL SERMÓN: Ante la santidad de Dios, el hombre solo puede clamar «¡Soy inmundo!»; y es precisamente esa confesión la puerta por la que entra la gracia purificadora de Dios, quien toma la iniciativa de limpiar al pecador por su sola gracia, no por mérito humano.