CASTILLO DE BERLANGA DE DUERO (SORIA, ESPAÑA)

Sobre un cerro y dominando la población el castillo de Berlanga representa bien el paso de una fortaleza medieval a otra renacentista con elementos defensivos innovadores para contrarrestar el desarrollo de la artillería. El origen islámico de esta construcción puede situarse entre los siglos X y XI, con el objetivo de defender la frontera sur del Duero. En 1059 Fernando I de Castilla ocupó Berlanga y comenzó la reforma del castillo bajo dominio cristiano. En el siglo XIV pasó a ser propiedad de la familia Tovar. Juan Fernández de Tovar, almirante de Castilla, lo reformó entonces de una manera notable y en el siglo siguiente Luis de Tovar lo amplió con partes tan relevantes como la torre del homenaje y las zonas palaciegas. Más adelante, entre 1522 y 1527, María de Tovar e Íñigo Fernández de Velasco transformaron el edificio al construir una nueva fortaleza artillera alrededor de la medieval. Incluía potentes cubos, muros gruesos y casamatas para resistir bombardeos y para alojar pesadas piezas de artillería. Queda hoy como un magnífico ejemplo de transición entre dos épocas históricas y estilos arquitectónicos Tras la muerte de María de Tovar y el final de su función militar, el castillo se utilizó como cárcel, archivo y arsenal. El siglo siguiente agravó su estado al desmantelarse parte de su estructura y al sufrir un incendio en 1660. Así quedó en ruinas, manteniendo sólo sus muros principales. En las dos últimas décadas se han realizado importantes trabajos de restauración, musealizando la torre del homenaje y la torre del palacio, que es por donde se realiza la entrada al recinto desde el pueblo.