Llegó la hora tan temida, la de colgar las botas.

Al llegar el momento de mi retiro quiero agradecer a la institución más bonita de España que me haya permitido formar parte de ella y vivir de primera mano muchos de los recientes momentos más importantes de la historia de nuestro país y de otros países donde he trabajado representando a España. He conocido en el ejército a grandes profesionales y grandes personas empezando por mi propia mujer Vanessa y algunos amigos desde hace décadas. Amo esta profesión y solo me reconozco como militar, así será siempre, por encima de todo y sin ningún reparo en reconocerlo. Después de casi treinta y tres años solo puedo decir, gracias.