Antonio Guzmán Blanco: autócrata, ególatra y modernizador

Antonio Guzmán Blanco fue la figura más importante de la política venezolana en la segunda mitad del siglo XX. Gobernó durante tres períodos: el Septenio (1870-1877), el Quinquenio (1879-1884) y La Aclamación (1886-1888). Durante sus gobiernos se llevaron adelante significativas reformas: se aprobó el decreto de Instrucción pública y obligatoria; se construyó el Palacio Federal Legislativo, sede de los Poderes Públicos; se llevaron adelante numerosas obras públicas y de ornato teniendo a Francia y la ciudad de París como factor de inspiración. También ejerció el poder de manera autocrática y con una egolatría sin par: muchas de las obras inauguradas en su época llevaron su nombre; no aceptó críticas ni disidencias; persiguió a sus adversarios; fomentó el culto a Bolívar y se presentó como el más genuino continuador de la gesta libertadora. En 1888, su predominio político concluyó: sus estatuas fueron derribadas y se convirtieron en piezas de museo. Están exhibidas en la Fundación John Boulton.