Buceo Bajo Hielo en Valle de Nuria ¡Aventura Extrema en la Montaña!

Si te ha gustado el vídeo deja un like o un comentario, y si no estás subscrito es un buen momento para hacerlo    / @diver.instructor   Informacion del centro de buceo https://chat.whatsapp.com/DFx7vXBAGlt... No hace falta irse al Polo para disfrutar de una inmersión en un lago congelado. En España existen varias opciones para bucear a través de grandes bloques de hielo, una experiencia única que ofrece unos paisajes subacuáticos espectaculares: Las formaciones de hielo son dinámicas, cambian con las variaciones de temperaturas, corrientes… se pueden formar espesores de más de un metro. Los contrastes de luz y las burbujas atrapadas en la capa de hielo ofrecen un paisaje subacuático único. Sin embargo debemos tener en cuenta que esta modalidad es una actividad que se desarrolla en un entorno extremo, con aguas muy frías por lo que debemos de tener en cuenta algunos aspectos para garantizar la seguridad de la actividad. Sin duda estamos ante una modalidad extrema de submarinismo en la que se precisa disponer de un conocimiento técnico específico junto con una forma física adecuada para superar numerosas dificultades impuestas por el propio medio particularmente hostil. Sin embargo la satisfacción que proporcionan este tipo de aventuras merecen la pena. A continuación repasamos algunos aspectos de este tipo de buceo técnico. ESTADO FÍSICO Y MENTAL La buena forma física siempre ayuda y en este caso impulsará al buceador, una cuestión clave, a consumir poco aire y tener controlado el cansancio para disfrutar con mayor tranquilidad de la inmersión. El nivel de exigencia es más alto que en otro tipo de inmersiones. En todas las inmersiones que realicemos debemos ser muy estrictos con los protocolos de actuación y seguridad pero en este tipo de inmersiones más todavía. Debemos conocer perfectamente las medidas de seguridad y reglas de emergencia específicas de esta modalidad,esto incluye el mantenimiento de los equipos de buceo, el estado físico y mental de los buceadores y los conocimientos científico-técnicos de las actividades a desarrollar. No sobrepasar los quince o veinte minutos de inmersión. Esta es la regla básica del buceo bajo hielo. Ese intervalo de tiempo es que el necesita el frío para comenzar a abrirse paso hacia nosotros y provocar las temidas pérdidas de calor corporal. Si se respeta, evitaremos muchos de los numerosos accidentes que vienen provocados por ese motivo. El principal factor que limita una sesión de buceo bajo hielo es el frío. Por tanto debemos prestar especial atención en contar con la suficiente protección térmica para garantizar nuestra seguridad. Esta pérdida de calor se produce por un incorrecto aislamiento, por áreas expuestas como la cabeza o las extremidades que siempre van a estar peor protegidas o por respirar aire frío: El aire de las botellas se va enfriando a medida que éste se va expandiendo al circular por el regulador. El consumo de aire aumenta cuando el buceador se enfría, haciéndolo enfriar aún más a medida que la ventilación se incrementa. La pérdida de calor produce un aumento del ritmo cardíaco, como respuesta de nuestro organismo para intentar transportar sangre caliente a todos los rincones de nuestro cuerpo. Esto conlleva que el consumo del aire sea mayor y por tanto el nivel de fatiga y de estrés se eleva. Todo esto junto hace que el organismo absorba más cantidad de nitrógeno en menos tiempo. Pero la pérdida de calor tiene otras consecuencias. Como ya es sabido, el frío tiene un fuerte efecto analgésico, que nos puede llevar a perder la sensación de tacto y el control de nuestra fuerza, algo que puede llevar a numerosos accidentes. Una inmersión debe finalizar siempre antes de que las manos del buzo estén demasiado frías como para operar el equipo con efectividad o aferrarse con seguridad a un cabo de descenso. Esta pérdida de destreza puede ocurrir de forma muy rápida, llegando a tiempos de cinco a diez minutos si las manos no están protegidas correctamente. En este sentido los sistemas de guantes secos han mejorado la protección térmica de las manos de los buceadores. No existe en el buceo bajo hielo una limitación en cuanto a la profundidad máxima fuera de las normas convencionales. No obstante, y dado el carácter de riesgo incrementado que tienen este tipo de inmersiones, no es muy aconsejable realizarlas a mucha profundidad, ya que si los tiempos de permanencia se alargan, las descompresiones antes de llegar a superficie también serán considerables. Si tenemos en cuenta la temperatura del agua, el hecho de tener que estar quieto realizando paradas de descompresión durante mucho tiempo incrementa el riesgo de hipotermia.