Obdulio y Julian - Serenata del campo

SERENATA DEL CAMPO Canta: Obdulio y Julian Ritmo: Bambuco Letra: Federico Buitrago Música: Régulo Giraldo Cuando tendió la noche su negro manto por la montaña, fui cruzando llanuras por las riberas de mi cabaña, a través de las de las sendas por entre lomas y la enrramada por fin llegué a tus puertas para obsequiarte mi serenata. Oye las tristes quejas que dan las notas de mi guitarra. Sabes lo que yo anhelo, nívea gardenia, si tú me amas ir contigo hacia el templo que es donde siempre se unen las almas. Cuando Dios nos bendiga entonaremos nuestras plegarias. Al compás de las danzas que dan las aves por la mañana nos iremos cantando por las riberas de mi cabaña. Cuando entonen las aves sus cantinelas en mi alquería, las ninfas de los campos, llenas de júbilo y alegría, se imaginan que llegas, tienen la fiesta bien prevenida un concierto de aves, danzas y flores, todo armonía; todas están de gala para obsequiarte la bienvenida. En tanto si me amas, niña del alma, saber quisiera, para ir contigo al templo y luego llamarte mi compañera, al salir marcharemos bajo el frondaje de la arboleda, entre los numebares, cantando coplas de nuestra tierra a la humilde cabaña donde la dicha soñando espera.