El último General

“El Último General” evoca a Flavio Belisario, el hombre que aún marchó por Roma cuando Roma ya era sombra. Una canción sobre deber, lealtad y la última grandeza de un imperio que se rompía entre ruinas, intrigas y memoria. Música creada con Suno y letras de Vándala. Letra: EL ÚLTIMO GENERAL Vi caer la luz sobre el mármol, vi callar la ley bajo el oro, vi jurar lealtad a los hombres que vendían su fe por un trono. Vi ciudades arder en silencio, vi coronas temblar en la voz, pero aún bajo polvo y ruina el águila me habló. No pregunté si era justo, no pregunté si era en vano. Cuando el mundo se quebraba, yo sostuve el estandarte con la mano. Por Roma luché, cuando Roma era sombra. Por Roma sangré, cuando nadie respondió. El águila vuelve, pero el mármol se rompe. Soy el último general de un imperio que cayó. Crucé el mar hacia Cartago, donde el viento olía a final. Vi reinos caer como arena, vi la gloria volver a sangrar. En Italia pisé las cenizas de una madre que ya no era hogar. Roma abrió sus puertas cansadas, pero no sabía mirar. No todo triunfo salva, no todo regreso es perdón. A veces se gana una guerra y se pierde el corazón. Por Roma luché, cuando Roma era sombra. Por Roma sangré, cuando nadie respondió. El águila vuelve, pero el mármol se rompe. Soy el último general de un imperio que cayó. No fui rey. No fui dios. Solo espada bajo una voz. No pedí oro ni altar. Solo un nombre que no traicionar. Y si la corte me quiso olvidar, que hable la guerra por quien supo marchar. Me llamaron cuando hubo miedo, me negaron cuando hubo paz. Me cubrieron de sospechas los que nunca vieron sangrar. Pero aún si me quitan la gloria, si mi nombre se hunde en la sal, mis pasos siguen marcando la última marcha imperial. Que tiemble el trono en silencio, que se rompa la ciudad. Mientras quede un hombre firme, Roma aún puede respirar. Por Roma luché, cuando Roma era sombra. Por Roma sangré, cuando nadie respondió. El águila vuelve, pero el mármol se rompe. Soy el último general de un imperio que cayó. Por Roma luché, aunque Roma dudara. Por Roma sangré, aunque Roma calló. Si el mundo se apaga, que arda mi nombre. Soy el último general de un imperio que cayó. Arenga final: Mientras quede un hombre en pie, Roma no ha muerto.