Con Ojos de Madre, DOÑA LIDIA, MAMÁ DE EDGAR SILVA

Cuando la pantalla del televisor tiene a Edgar Silva, el escenario se llena. El tiene ese ángel que muchos se desearían y que ninguna universidad del mundo da. Los costarricenses lo admiran y lo quieren, pero -con el perdón de su esposa-, me atrevo a decir que quizá a nadie le brillen los ojos con tanta ternura al hablar de él, como a esta mujer de 82 años que nos abrió la puerta de su casa en Liberia.