Guarda Mi Alma

En el marco de la ortodoxia sefardita, la súplica «Guarda mi alma» (Netsor Leshoní) se entiende primordialmente como una petición de auxilio divino para preservar la integridad moral y la pureza de la conducta. Siguiendo el enfoque racionalista de sabios como el Rambam, el alma (Néfesh) se protege mediante la disciplina de la Halajá y el control de las facultades intelectuales sobre los impulsos físicos. Para el judío sefardí, esta protección no es un amuleto mágico, sino el compromiso de evitar el Lashón Hará (habladuría) y las transgresiones éticas que corrompen el carácter. Así, "guardar el alma" significa mantener la rectitud del juicio y la fidelidad a los mandamientos, bajo la convicción de que la verdadera seguridad espiritual reside en una vida de coherencia, estudio y temor reverencial al Creador, quien supervisa la justicia de cada una de nuestras acciones.